Volumen 11 No. 3
Julio-Septiembre 2010

Salus cum propositum vitae

PERSPECTIVA ANTROPOLOGICA - CONCEPTUAL SOBRE
LA ALIMENTACIÓN Y OBESIDAD.

David Moreno García y Pedro César Cantú Martínez

Facultad de Salud Pública Y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México)

E-mail: david.morenogrc@uanl.edu.mx

http://escultura-movimiento.com/fotos/gorda.jpgIntroducción

Presentar por medio del análisis antropológico la perspectiva cultural de la alimentación y la obesidad se contribuye al saber científico. Conocer cómo los abordajes a través del tiempo se han configurado en el uso de los elementos conceptuales y metodológicos de la antropología es redescubrir y comprender el uso de una de las alternativas analíticas que se practica dentro de lo que se ha denominado y consolidado como la investigación sociocultural y cualitativa. En su génesis, compuesta de elementos conceptuales y prácticos, se determina con propiedad no solo la ayuda a la comprensión del uso y de las técnicas, sino de esa parte epistémica que permite el designio de el o los métodos apropiados que nos permiten no solo obtener un acercamiento por medio de la investigación, hacia una aproximación más real con respecto a como se perciben los elementos que intervienen en el acto, o proceso que rodea y se asocian a la alimentación y obesidad.

Los aportes de la antropología en el abordaje y comprensión de la alimentación, salud y nutrición, se han centrado en incorporar y reforzar con su saber, técnicas y métodos que tienen como finalidad el brindar una aportación significativa y epistemológica, pero a la vez el aportar conocimiento y nueva teoría que fundamenta y da sentido a lo que se debe explicar en el campo de la investigación sociocultural. Es así como diversas disciplinas y campos científicos con temas de interés y relevantes por sus expresiones, llegan a dar una resignificación a los eventos y respuestas que por su comportamiento e injerencia  corresponden por contexto a el campo de la salud pública, pero en su entender y visión de abordaje se presentan con elementos que en su óptica tienen como oficio el apoyo de la profesión que dedica su estudio al hombre en su aspecto social-cultural y biológico. Entendamos esta aportación como un valioso complemento para explicar lo que otros no logran profundizar; los análisis antropológicos en una forma más clara con sus  métodos y técnicas han contribuido a la explicación y comprensión de las practicas y costumbres del hombre, en los grupos y comunidades, y en este devenir en el tiempo han incorporado para la comprensión, aquellos males y caracterizaciones que aquejan y exigen una explicación científica más completa y coherente, bajo nuevas perspectivas de investigación en las cuales predominaba un punto de vista positivista que han reconocido algunos en su madurez o bien en el ensayo y error, sus limitaciones para el bien del hombre y el de las poblaciones en general en los campos de la salud y de la nutrición. Su presencia y su quehacer de manera efectiva a propiciado que en diversos programas y proyectos de intervención en salud se de una apertura para complementar las perspectivas y abordajes que en su praxis se convierten en evaluaciones por medio de abordajes y estrategias de intervención tradicionales y sistemáticas, respondiendo así al reconocimiento y expresión desde la perspectiva formal cuantitativa pero disociando y dejando fuera los factores que no son comprensibles de cuantificar, no permitiendo en el  análisis tener una perspectiva más completa e integral.

La antropología aplicada, responde a esa interacción organizada con otros profesionales de organismos públicos y privados, no solo en la planificación de sus proyectos sino en la determinación de nuevas políticas públicas y de administración, con esta perspectiva antropológica se colabora y contribuye a la conservación o transición en cualquier situación que implique investigación o intervención en la organización. La dinámica se convierte muchas de las veces en ser agentes de cambio proponiendo la mejor estrategia en base a un análisis que evite el choque cultural de las personas, partiendo de la comprensión de las costumbres y tradiciones y del que estas se vean afectadas por los análisis de resultados unilaterales (1). Respecto a lo anterior y refrendando el rol y la práctica de quienes dominan el quehacer de los estudios socioculturales, señala Kottak que algunas de las aplicaciones de la antropología al ser utilizada para identificar y resolver problemas se caracterizan no solo por su origen disciplinar sino por su impacto: “Una de las metas de la antropología aplicada es identificar las necesidades de cambio tal como la gente las percibe localmente”. “Una segunda es trabajar con esa gente para diseñar un cambio culturalmente adecuado” (2).

Perspectiva antropológica - conceptual de alimentación

Reconocer a la alimentación como parte esencial de nuestra existencia y subsistencia, da un significado muy trascendente dado que ha estado presente a lo largo de todo el desarrollo e historia que registra la humanidad. El hombre en su condición biológica y de socialización se ha convertido en un ser con cierto nivel de raciocinio, demandas y habilidades, situación que conforme a los contextos naturales le permite cubrir sus necesidades personales y de grupo para poder subsistir.


Diversos son los conceptos y las definiciones de lo que es la alimentación, estos se han diversificado en las percepciones, simbolismos, aspectos, variedades, propiedades y experimentos en los que los alimentos se ven involucrados a través de usos realizados por el hombre en el transcurrir de la historia, al haber experimentando en su mismo cuerpo y sobre la premisa de reconocer sus propiedades, genero que el alimento, pudiese ser cualquier sustancia natural o sintética que contenga uno o varios de los principios de la química, o bien hasta catalogarlo como hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y sales orgánicas. Alimento entonces se ha definido como cualquier sustancia que introducida a la sangre, nutre, repara al desgaste, da energía y calor al organismo, sin perjudicarlo ni provocarle pérdida de su actividad funcional (3).

Sin embargo, el termino alimentación, lleva implícita toda una configuración estructural y pragmática socialmente desde la perspectiva antropológica que es diversa, esto debido  a que en la medida que se analiza el termino uno reconstruye o construye toda una serie de factores y elementos que implican no solo la ingesta o característica del alimento si no además aquellos procesos y formas en como obtenemos y hacemos uso de nuestros alimentos para cubrir esa necesidad no solo biológica sino cultural y de seguridad alimentaria que nos permita seguir subsistiendo en la dinámica de nuestro entorno cultura.

El termino alimento, establecido en la ciudad de Roma en Noviembre de 1966 sigue vigente, y es en marco del Segundo Foro Mundial FAO/OMS, donde autoridades de Reglamentación Sobre Inocuidad de los Alimentos en Bangkok, Tailandia en octubre de 2004 y en sesión de la comisión mixta FAO/OMS, en su Codex Alimentarius determinan no modificar lo siguiente como definición de ALIMENTO: “Se entiende por Alimento toda sustancia, elaborada, semielaborada o bruta, que se destina al consumo humano, incluyendo las bebidas, el chicle y cualesquiera otras sustancias que se utilicen en la fabricación, preparación o tratamiento de los alimentos, pero no incluye los cosméticos ni el tabaco ni las sustancias utilizadas solamente como medicamentos”(4).

Esta vigilancia por establecer jurídicamente lo que es alimento denota la unión y relación nuevamente de los alimentos con el hombre, pero con una nueva perspectiva en la que han evolucionado y se han  transformado  los nuevos escenarios y contextos de donde provienen los nuevos alimentos que son accesibles para el consumo del ser humano. Y por lo tanto de la conformación de su nueva Cultura Alimentaria y dieta en base a la disponibilidad (5).

En nuestra perspectiva de análisis histórico, social y antropológico sobre el alimento, se hace necesario comprender a través del tiempo como hemos seleccionado y obtenido nuestros alimentos, lo anterior se concibe conforme a los registros en relación a el Hombre prehistórico como un buscador de alimento; Comía de preferencia carne roja y su predilección por la carne obedecía en su contexto de tiempo y lugar (Hemisferio Septentrional) a la amplia edad glacial y periodo interglaciar, las condiciones del tiempo y los lugares que recorría en su nomadismo lo hacían depender de la carne, no por que el quisiera si no  porque las condiciones climáticas que predominaban no permitían vegetación en general, ni las gramíneas en particular podían crecer en el suelo helado. “Su inclinación por cazar los animales de mayor tamaño, se convierte como algo fácil de comprender al saber que este garantizaba una provisión alimenticia más duradera. Sus  restos  fósiles nos indican que el hombre creció no sólo en estatura, sino también en capacidad cerebral, con el correr del tiempo. El hombre primitivo utilizo siempre la naturaleza hasta cierto punto” (6).

Etapas progresivas como el paleolítico superior son testigos de de las primeras siembra y cosecha de cereales destacando que no es hasta la etapa del Neolítico cuando ya consolidados los asentamientos de los grupos o culturas en Asia Oriental (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia) se generan los primeros grandes desarrollos agrícolas, además de la domesticación o crianza de especies de animales haciendo del hombre un ser sedentario. En la época Cristiana se simbolizaron diversos alimentos como el vino y el pan. Con los romanos las comidas se estructuraban en tiempos para su ingesta y fueron ellos los que a la vez establecieron rutas comerciales  por el Mediterráneo realizando intercambios entre los diversos pueblos de las costas y tierra adentro, según sus dominios y expansión. En tiempos del Renacimiento y los siglos XVI al XIX se establecen rutas comerciales y de colonización entre los continentes lo que favoreció el amplio intercambio de los alimentos entre los Reinos, Continentes y Países en lo que ya se mencionaba y percibía como la época del modernismo, las nuevas y revolucionarias ideas que daban pie a la ciencia y tecnología, daban a la vez pie para diferenciar con ello significados y creencias, tradiciones y costumbres que se convertían en practicas propias y nativas, dando un sentido muy original de identidad a las culturas por la procedencia de sus artículos y las formas en que los empleaban y utilizaban.

Es en este siglo pasado (siglo XX) y presente (siglo XXI) que la alimentación en base a una serie de eventos como son los conflictos bélicos, las nuevas guerras, los descubrimientos de la ciencia, las nuevas profesiones asociadas al campo de la alimentación, la tecnología de alimentos, el sentido de comercialización, la exportación e importación de alimentos, la genética de los alimentos, el conocimiento de los valores nutritivos, las densidades poblacionales, proyectos o planes por combatir el hambre, las nuevas enfermedades en el campo de la alimentación, los nuevos hábitos y la forma en que se nos presentan los alimentos  hace que esta no sea vista con un solo enfoque en lo que concierne a el hombre y los alimentos.  

En relación a la obesidad dos médicos investigadores Julio Cesar Montero Medico Nutricionista de la Universidad de Buenos Aires y Catedrático del Departamento de Humanidades Medicas. Y el Doctor Rafael Álvarez Cordero de la UNAM pionero de la cirugía de la obesidad en nuestro país, ambos coinciden en aspectos históricos  y  puntos de apreciación culturalmente descritos; destacan que la obesidad ya había sido percibida dentro de los sociedades y culturas, por personas que de alguna manera mostraron esa capacidad de observar y analizar lo que en base a nuestros comportamientos y hábitos alimenticios se manifiestan en cambios físicos y corporales; pero no solo eso nos comparten, sino que también nos presentan un análisis histórico, comparativo y descriptivo de cómo las culturas   conforme a sus contextos han adoptado hábitos que se han asociado y adquirido, conforme a la disponibilidad, costumbres, creencias, signos y significados. Y de estos representados conforme a las tipificaciones que giran alrededor de los alimentos, destacamos y describimos lo siguiente por la relación que guardan con algunos aspectos  que consideramos históricos y relevantes a la conformación del concepto y significado que ha adoptado la obesidad.

Perspectiva antropológica - conceptual de obesidad

De el documento “OBESIDAD: UNA VISIÓN ANTROPOLOGICA” del médico Julio Cesar Montero; describe él, en relación a la obesidad lo siguiente: “La obesidad puede comportarse como una condición adaptativa ventajosa o como una enfermedad, según como la acumulación de reserva resulte protectora de la falta de alimentos o se convierta en una sobrecarga mecánico metabólico. De una u otra forma, obesidad – protección y obesidad – enfermedad, han estado presentes en la historia del hombre, con un cambiante significado social según las características y las condiciones de vida en los distintos momentos evolutivos de la humanidad” (7).            

A la vez, señala en relación a lo relativo de las formas de actuar de los individuos con respecto al consumo desordenado o el exceso de alimentos por diversas características culturales, religiosas o de costumbres, y en las que el acto alimentario llega a tener interpretaciones o connotaciones negativas, destaca Montero lo siguiente  “Los orígenes de este comportamiento social son múltiples. En los textos religiosos se menciona a la gula como uno de los pecados capitales, razón por la cual hasta la obesidad hasta parece ser un justo castigo” (8).

Por otro lado, ambos al tratar las representaciones por medio de figuras e imágenes humanas, en el arte destacan las características, creencias, costumbres y rasgos más trascendentes para cada cultura. Es así como caracterizaciones del  periodo paleolítico que datan de unos 25,000 años y halladas en el actual territorio de Austria, en la región de Willendorf ya representan a una mujer obesa, denominada la Venus de Willendorf. La mujer obesa era una imagen que simbolizaba la supervivencia para la especie.

En el Corpus Hipocrático, se describe fueron reconocidos los riesgos de la obesidad, como lo  desprende la siguiente afirmación: “la muerte súbita es más frecuente en aquellos que son naturalmente obesos” (9). Con lo anterior, es claro que también se destaca que existía una preocupación, pero a la vez una representación que con el tiempo es cambiante en relación a la figura corporal y que a la fecha lo seguimos observando y notando en diversos aspectos de nuestra vida social o cultural (en amistades, en lo laboral, en el deporte, en lo académico, en lo profesional, en lo artístico, en la salud, etc.). Esto denota a la vez, como la figura obesa fue perdiendo valor sociocultural como ideal de belleza y grandeza en algunas culturas o sociedades.

En lo que respecta a la obesidad, esta analizada y expuesta por el Dr. Rafael Álvarez en uno de sus libros donde señala lo siguiente: la preocupación médica por la obesidad, surgió en el siglo XX y hay testimonios de la perspicacia y capacidad de observación de los médicos primitivos, que advirtieron en sus escritos las consecuencias del exceso de peso. Un ejemplo de ello, es cuando refiere que en uno de los tratados de Hipócrates, se habla de la herencia y señala que “los hijos de los delgados son delgados y los hijos de los robustos son robustos” (10).

Sin embargo, Álvarez retoma en forma interesante un concepto que suele ser sinónimo de obesidad “Gordo”; que  presenta diversas connotaciones que van desde como es visto el sujeto y este es tipificado por su actuar, dejando en una pausa lo que es el sentir del sujeto, y es que el nos da a conocer lo siguiente: La palabra gordo aparece en el castellano hacia el siglo XII, inicialmente como apodo; que encierra una intención insultante en el sentido de “torpe” o “tonto” y que al parecer proviene del latín gurdus que significa “pesado”, “obtuso”, “necio” o “bobo”. Hacia el siglo XIV, la palabra gordo se refiere a quien “tiene muchas carnes” o es “abultado y corpulento”. Para el diccionario Enciclopédico Espasa Calpe se señala que gordo es “el que tiene muchas carnes”, “abultado”, “corpulento”; pingüe, craso y mantecoso” que “excede de la medida regular y corpulencia que debe tener” pero también es “tonto, torpe, poco avisado” (11).

Como se ve, “la palabra gordo se asocia desde siempre no sólo a un gran volumen corporal, sino a la acumulación de grasa, y con ella, a la torpeza, la pesadez, la lentitud, la indolencia, la cual lleva inevitablemente a que la sociedad discrimine a quien etiqueta como “gordo” (12) y con este calificativo quedando desplazada en una gran parte de la sociedad a la condición de un sujeto enfermo (13).

De modo que obeso, es un término más científico y médico, en tanto que gordo es un adjetivo calificativo que tiene una carga emocional muy importante,  ya que el gordo no sólo es voluminoso, sino torpe, tonto, inútil, etc.,y esto es de gran importancia para la vida de quien sufre exceso de peso. “Por todo lo anterior, nos damos cuenta y coincidimos de que a pesar de que las palabras cambian, evolucionan, y su significado varía con el tiempo, desde hace casi diez siglos el término tiene esas connotaciones ofensivas, o cuando menos inexactas, por que un individuo gordo no es todo lo que dicen los diccionarios” (14).

Álvarez puntualiza conforme a sus indagaciones y en lo que respecta a la gordura esta nunca se consideró mala, sino buena. Quien comía mucho y estaba gordo, podía aguantar mejor los días de ayuno, en tanto los delgados, flacos, morían. Y retoma al igual que Montero como uno de los ejemplos más notables la figura llamada Venus de Willendorf, pequeña estatuilla que representa una diosa de la prehistoria con características gordas, pechos grandes, vientre voluminoso, muslos y piernas gruesas que simbolizaban la fertilidad, en la historia estas con una datación de edad aproximada de 25 mil años y que se exhibe en el Museo de Viena.

En nuestro país, la cultura Olmeca dejo este tipo de representaciones en estatuillas. Posteriormente, se tiene conocimiento de que en la Edad Media, la robustez y obesidad eran en el hombre manifestaciones de fuerza, vigor, energía y riqueza material, y en la mujer de armonía y fertilidad. Aunque en algunas religiones, como la católica, los deseos desordenados que denotaban placer al momento de come,r eran consideradas y tipificadas bajo el concepto de gula, actividad irresponsable, que se asocia con uno de los siete pecados capitales, pero que en los grandes señores de status, que bebían sin limites y disfrutaban toda clase de manjares, sin pensar que sus costumbres los conducían a  una muerte por indigestión, hipertensión, infarto u otros problemas, tenía una tolerancia de aceptación.

Un nuevo cambio se da cuando la belleza desde la época del renacimiento en adelante, la cual retoma muchos de los estereotipos que tenían los griegos, pero esta clasificación y representación sólo se da en lo que llamamos la cultura occidental, “en otras regiones como los mares del sur muchas mujeres parecen vivir felices con una figura opulenta y redonda, testimonio de una obesidad más o menos importante por sus representaciones culturales” (15). 

O bien, cuando también se analiza y describe como el perímetro de la cintura y la cadera, es según un estudio de Devendra Singh, una señal de atracción sexual. Por lo que ante los ojos del varón, la figura femenina ideal es aquella en la cual el perímetro de la cadera supera en un tercio al de la cintura, proporción que seria la traducción visible de un equilibrio hormonal asegurador de la reproducción y la supervivencia de la especie (16).  

Avanzado el tiempo, el conocimiento empírico de que los obesos tienen una mayor supervivencia ante la falta de alimentos, dio a la obesidad el significado semiológico de una señal que descarta el riesgo inmediato que genera la subalimentación, incorporándose inicialmente a la cultura, como una situación protectora. Al mejorar las condiciones de vida se prolongo la existencia humana al mismo tiempo que aumentaba la disponibilidad de alimentos. Con esos cambios la obesidad – protección comenzó insensible y lentamente a transformarse en obesidad – enfermedad. Con lo anterior destacamos como la falta de una adecuada investigación acorde a las características del problema, y la actitud de los sistemas en el campo de la salud se ha recreado un contexto o atmósfera irreal, orillando al paciente a convivir con una serie de males que le ocasiona enfermedad, por las presiones sociales que se generan contra todo lo que sea obeso.

La negativa de una prestación medica o  atención por aquellos que integran el campo de la salud al no responder en forma a las exigencias de algunos enfermos en el campo de la obesidad, a ocasionado se recurran a métodos terapéuticos alternativos, en el cual las sabias recomendaciones  familiares y populares, muchas veces instrumentos de propagandas comerciales y conveniencias han resultado desventajosas para la atención medica, pero de interés para la diversidad de las disciplinas que desde un punto de vista social y humano analizan el actuar del hombre y de aquellos factores que determinan su estadio dentro del campo de la salud pública.

Más relevante se vuelve, cuando sorprende, como la obesidad hoy es reconocida como una enfermedad crónica no transmisible, que se presenta cada vez con más frecuencia en nuestro mundo occidentalizado; y como ésta enfermedad, ha sido minimizada y desvalorizada como problema de salud individual y pública tiempo atrás a causa de la ideas o perspectivas filosóficas, profesionales y científicas que predominaban; la cual trasciende a la vez con un impacto igual o mayor al de la prevención, el hecho de cómo se ha formado una cultura de la alimentación alrededor de la obesidad y de cómo en base a la sanción social las personas que conviven o han asumido una responsabilidad hacia su persona, han generado una nueva cultura de convivencia o de estilo de vida, con más fuerza que las intervenciones preventivas en el campo especifico de la salud.

Los análisis también nos llevan a reconocer y plasmar las discrepancias de los límites entre la obesidad como problema estético y la obesidad como factor de riesgo; la hipótesis de la auto provocación de la enfermedad, el hecho de ser un problema más cuantitativo que cualitativo en sus comienzos, han generado las condiciones para que los sistemas de salud reflexionen y asuman la debida responsabilidad en su tratamiento como enfermedad. Y el problema es mas notorio en expansión si analizamos las estadísticas norteamericanas como un ejemplo grave y acentuado cuando se señala: “que de continuar esa tendencia, en el año 2,230 toda la población estadounidense será obesa, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud ya que las estadísticas actuales indican que el 55% de la población norteamericana presenta exceso de peso” (17).

Estas diferentes interpretaciones, aun dentro de una misma sociedad se observa también en algunos mexicanos-americanos que han acuñado el término "gordura mala" para distinguir las formas de obesidad perjudiciales para la salud, de la "gordura", que aun continúa teniendo una connotación cultural positiva para esos mismos grupos. Estos ejemplos hacen comprensible el diferente significado de la figura corporal, según el contexto en que se desarrolla y vive el individuo. La belleza tiene tanta fuerza y repercusión social que para alcanzarla se suele recurrir a técnicas que alteran el estado de nutrición y la composición corporal, en búsqueda de modificar la figura (18).

La antropología es el estudio científico del hombre y de las especies humanas, considerando su diversidad humana en tiempo y espacio. Aborda a la vez cuestiones básicas lo que la hace holística. El holismo es el estudio de la condición humana como un todo: pasado, presente y futuro; biología, sociedad, lenguaje y cultura.

La cultura es un aspecto clave de la capacidad de adaptación y del éxito de la especie humana. Las culturas son tradiciones y costumbres transmitidas a través del aprendizaje que guían las creencias y el comportamiento de las personas expuestas a ellas. La mayoría de la gente piensa que los antropólogos estudian fósiles y sociedades no industriales, y de hecho muchos lo hacen. Sin embargo la antropología va mucho más allá del mero estudio de los pueblos no industriales. Es una disciplina científica de carácter comparativo que analiza las sociedades antiguas y modernas, simples y complejas (19).

Conclusiones

Hoy en día, muchos estudios revelan con mucha certeza que el aumento en la prevalencia de la obesidad en el mundo no es característico solamente de países en desarrollo, sino que esta problemática se manifiesta también en naciones en desarrollo y muy poco desarrolladas, por lo cual, no registra fronteras geográficas y diferencias sociodemográficas. Actualmente se le reconoce como un padecimiento que se caracteriza por un exceso de grasa en el cuerpo y es evidente cuando una persona ingiere mucho más calorías de las que requiere y consume con su actividad; esto pone de manifiesto un comportamiento alimentario y de requerimientos nutricionales que se sojuzga al entorno del ambiente físico y social; en el que se desenvuelve y recrea una sociedad.

Ahora, el rehacer a través de los diferentes pasajes históricos y culturales del hombre el fenómeno de la obesidad nos permite conjugar como las sociedades han tenido un apresamiento de esta. En algunas ocasiones siendo la misma sociedad actor protagónico de esta situación, y en otras más como la obesidad se convierte en un icono representativo de arte que se plasma en la pintura, en la escultura, o bien, en personajes de la propia literatura; pero en otras más trascendentales, como una representación divina y de propiedades que expresan abundancia. Sin duda, siempre la imagen del obeso o de la figura humana con exceso de peso surge y se ausenta a través de la historia cultural del hombre. Por lo cual, son importantes los abordajes bioculturales, donde se evidencia no solo el comportamiento del hombre y de la misma organización social a la que pertenece, sino que además busca ahondar en el contexto del estado nutricional y de sus representaciones en los miembros de la misma colectividad.

Resumen

En este estudio se muestran la importancia del análisis antropológico y la perspectiva cultural de la alimentación y la obesidad. Se reconoce en el tiempo como se han configurado en el uso de los elementos conceptuales de la antropología que permiten el uso de técnicas analíticas que se han consolidado en la investigación sociocultural y cualitativa. Los análisis también nos llevan a reconocer las discrepancias de los límites entre la obesidad como problema estético y la obesidad como factor de riesgo.

Palabras clave: Obesidad, cultura alimentaria, antropología nutricional

Abtsract

In this study show the importance of the anthropological analysis and the cultural perspective of the feeding and the obesity. It is obvious in the time as having shaped in the use of the conceptual elements of the anthropology that permits the use of analytic techniques that have consolidated in the sociocultural and qualitative investigation. The analysis also take us to recognize the discrepancies of the limits between the obesity as aesthetic problem and the obesity as factor of risk.

Key words: Obesity, nourishing culture, nutritional anthropology,

Referencias

1. Nanda, S. 1987. Antropología cultural. México D. F.: Grupo Editorial Iberoamérica S.A. C.V.

2. Kottak, C. P. 2002. Introducción a la Antropología Cultural. Madrid: Ed. McGraw Hill

3. Moreno García, D. 2003. Cultura Alimentaria. Revista Salud Pública y Nutrición. Vol. 4. No. 3 (http://www.respyn.uanl.mx/iv/3/ensayos/cultura_alimentaria.htm)

4. FAO/OMS 2004. Definición de las responsabilidades y las tareas de distintas partes interesadas, en el marco de una estrategia nacional. Tema 1.1 del programa, Documento de sala 71. Segundo Foro Mundial FAO/OMS de autoridades de reglamentación sobre inocuidad de los alimentos. Bangkok, Tailandia, 12 a 14 de octubre de 2004. 4 pp

5. Moreno García, D., Op. cit.

6. Lowenberg, M.E., N. Todhunter, E.D. Wilson, M.C. Feeney y J.R. Savage. 1985. Los alimentos y el hombre. México: Ed. Limusa.

7. Montero, J.C. 2001. Obesidad. Una visión antropológica. Fac. Medicina. Universidad de Buenos Aires. (www.ama.med.org.ar/obesidad/antropologia)

8. Lowenberg, M.E., et al, Op. cit.

9. Bray GA 1990. Obesity: historical development of scientific and cultural ideas. Int J Obes;14:909-926

10. Alvarez Cordero, R. 2004. Me caes gordo. México, D.F.: Ed. Plaza y Valdez.

11. Idem.

12. Idem.

13. Cruz, J.E. 2008. Condicionamiento evaluador de preferencias en el consumidor a partir del atractivo físico. Rev. Latinoam. Psicol. Vol.40, No. 2: 345-359.

14. Alvarez Cordero, R., Op. cit.

15. Idem.

16. Cruz, J.E., Op. cit.

17. Lowenberg, M.E., et al, Op. cit.

18. Montero, J.C., Op. cit.

19. Kottak, C. P., Op. cit.


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